Si has salido a pedalear últimamente, habrás notado algo diferente en los caminos y carreteras. No son bicicletas de montaña tradicionales, ni tampoco esas flacas de carretera pura que parecen sufrir con la más mínima piedra. Estamos ante el fenómeno del momento, una tendencia que ha roto los esquemas del ciclismo moderno. Pero, ¿de qué estamos hablando realmente cuando mencionamos el término «Gravel»?
Llevo años sobre dos ruedas y he visto pasar muchas modas, desde las ruedas de 26 pulgadas hasta la fiebre del fixie, pero lo que está ocurriendo con el gravel es distinto. No es solo marketing; es una respuesta lógica a lo que muchos ciclistas buscábamos sin saberlo. Si tuviera que definírtelo de forma sencilla y directa, te diría que básicamente es una bicicleta mixta que se adapta a montaña o bien carretera, rompiendo esa barrera absurda que nos obligaba a elegir entre asfalto o tierra antes de salir de casa.
En este artículo voy a desgranarte todo lo que necesitas saber sobre estas máquinas de aventura, desde su geometría hasta por qué, de repente, todo el mundo quiere una en su garaje.

¿Qué es exactamente el Gravel? Más allá de la etiqueta
Técnicamente, una bicicleta de gravel combina la velocidad y eficiencia de una bicicleta de carretera con la robustez y estabilidad de una bicicleta de montaña (MTB). Pero eso es quedarse en la superficie. La magia reside en su polivalencia.
Visualmente, las reconocerás por el manillar curvo (drop bar), similar al de carretera, pero con una geometría más relajada y, sobre todo, un paso de rueda mucho más amplio. Esto permite montar neumáticos anchos (de 38mm a 50mm o más), a menudo con taqueado, que son los responsables de esa tracción mágica en pistas forestales.
Lo interesante es que no te limitan. Con una MTB en asfalto te sientes pesado y lento; con una de carretera en tierra, sientes miedo. Con el gravel, esa frontera desaparece. Esa capacidad de adaptación es lo que define su ADN: se ha puesto muy de moda por esto mismo ya que es muy flexible. No tienes que planificar la ruta al milímetro; si ves un sendero que te llama la atención, simplemente te metes por él.
Diferencias clave con otras modalidades
- Vs. Carretera: El gravel tiene una distancia entre ejes más larga y un ángulo de dirección más relajado, lo que te da estabilidad en bajadas de tierra. Además, suelen llevar frenos de disco potentes de serie.
- Vs. Ciclocross: Las bicis de ciclocross son para carreras cortas y explosivas (nerviosas y rígidas). El gravel busca la aventura y el largo recorrido.
- Vs. MTB: Carecen de suspensión pesada (aunque algunas ya incorporan micro-suspensiones), lo que las hace mucho más ligeras y eficientes en tramos de enlace por asfalto.
Rendimiento y Distancia: La devoradora de kilómetros
Uno de los grandes mitos es que «quien mucho abarca, poco aprieta». Se suele pensar que al ser híbrida, será mediocre en ambos terrenos. Nada más lejos de la realidad. La eficiencia de pedaleo en estas bicicletas es sorprendente. Gracias a la rigidez del cuadro (ya sea carbono, aluminio o acero) y a la ausencia de suspensiones que contaminen el pedaleo, cada vatio que generas se transmite al suelo.
Mi experiencia rodando con ellas ha cambiado mi forma de entender las salidas largas. Ya no busco la velocidad punta explosiva, sino la velocidad media sostenida en terrenos variables. La realidad es que puedes hacer muchos quilometros con ella ya que es muy buena rodando. He completado rutas mixtas de más de 100 km donde he combinado puertos de montaña asfaltados con vías pecuarias, y llegar a casa con la sensación de haber aprovechado el día al máximo es impagable. Es la herramienta perfecta para el bikepacking y el cicloturismo ligero.

El factor confort: ¿Por qué no duele la espalda?
Aquí entramos en un terreno donde la ingeniería se encuentra con la ergonomía. Las bicicletas de carrera «aero» te obligan a una postura muy agresiva, doblado sobre el manillar para cortar el viento. Eso está muy bien para ganar el Tour de Francia, pero para el usuario medio, suele traducirse en dolor de cervicales y lumbares tras dos horas.
El gravel apuesta por una geometría «endurance» o gran fondo. El tubo de dirección es más alto, lo que te permite ir un poco más erguido. Sumado a los neumáticos de gran balón que actúan como una suspensión natural absorbiendo las vibraciones del terreno, la fatiga muscular se reduce drásticamente. Lo he notado en mis propias carnes tras horas en el sillín; terminas la ruta mucho más entero, ademas son muy comodas, lo que invita a que al día siguiente quieras volver a salir, en lugar de necesitar un día de recuperación solo por los dolores posturales.
Accesibilidad y Mercado: Una moda para todos los bolsillos
A menudo, cuando una nueva tendencia llega al ciclismo, viene acompañada de precios prohibitivos y tecnologías exclusivas que solo la élite puede pagar. Pasó con los frenos de disco hidráulicos al principio, y con los cambios electrónicos. Sin embargo, el gravel ha tenido una democratización mucho más rápida.
Las marcas han entendido que este tipo de bicicleta atrae tanto al experto como al novato que quiere iniciarse en el deporte sin complicaciones. Por eso, el abanico de precios es enorme. No necesitas gastarte el sueldo de un año para tener una máquina fiable y divertida. De hecho, una de las grandes ventajas de esta categoría es que todo el mundo puede tener una sin que le coste mucho dinero. Existen modelos de entrada en aluminio con horquilla de carbono y grupos mecánicos fiables que ofrecen el 90% de la experiencia gravel por una fracción del precio de las tope de gama.
¿Para quién es realmente una bicicleta de Gravel?
Llegados a este punto, puede que te estés preguntando si esta bici es para ti. Analicémoslo:
- El Ciclista de Carretera cansado del tráfico: Si te agobia la inseguridad de los coches y buscas la tranquilidad de las pistas de tierra sin perder la sensación de velocidad y la postura a la que estás acostumbrado.
- El Biker de MTB que quiere explorar: Si tus rutas de montaña son pisteras y sientes que te sobra suspensión y te falta velocidad en los llanos.
- El Aventurero / Viajero: Si sueñas con cargar alforjas y perderte durante días (bikepacking), la robustez y capacidad de carga del gravel son imbatibles.
- El Principiante Total: Como es una bicicleta tan noble y estable, es ideal para aprender a manejarte en diferentes terrenos con confianza.
Conclusión: La libertad tiene dos ruedas
El gravel no es solo una categoría más en el catálogo de una tienda; es una filosofía de ciclismo. Representa la libertad de no tener que dar la vuelta cuando se acaba el asfalto. Representa la comodidad de disfrutar del paisaje sin sufrir innecesariamente.
Estamos ante una evolución lógica del deporte. Ya sea para entrenar, para viajar o simplemente para desconectar tras el trabajo, estas bicicletas ofrecen una versatilidad que ninguna otra puede igualar hoy en día. Si estás pensando en dar el salto, mi consejo es que no lo dudes. La combinación de rendimiento, comodidad y accesibilidad la convierten en la opción más racional y divertida del momento.
