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Cómo elegir la mejor bici para rutas largas: guía completa

noviembre 13, 2025
Índice

Elegir la mejor bici para rutas largas no va solo de “que sea buena”: va de que sea la adecuada para ti, para tu cuerpo, tu forma física y el tipo de rutas que haces.
Yo, por ejemplo, he pasado muchas horas encima de una Orbea de montaña que puedo “bloquear” de suspensión con un botón, y eso me ha salvado tanto en carreteras largas como en pistas de tierra interminables.

En esta guía te voy a contar cómo elegir la bici ideal para rutas largas, qué mirar exactamente y qué errores evitar para no acabar reventado a mitad de recorrido.

1. ¿Qué tipo de rutas largas vas a hacer?

Antes de mirar modelos, marcas y componentes, la pregunta clave es: ¿qué tipo de rutas largas quieres hacer?
No es lo mismo hacer 80 km por asfalto plano que 50 km con subidas por pistas de tierra y tramos técnicos.

Distancia, terreno y superficie

Para elegir bien tu bici para rutas largas, define tres cosas básicas:

  1. Distancia media de tus rutas
    • Rutas “largas” pueden ser desde 50–70 km hasta 150 km o más.
    • A más kilómetros, más importante será la comodidad y la eficiencia del pedaleo.
  2. Tipo de terreno
    • Asfalto liso.
    • Pistas anchas de tierra.
    • Senderos de montaña con baches, raíces y piedras.
    • Rutas mixtas (típico: sales de casa por asfalto y luego te metes por pista).
  3. Desnivel
    • Mucho desnivel implica subidas largas donde agradecerás una bici más ligera y con desarrollos cómodos.
    • Poca subida pero muchos kilómetros: prima la comodidad y una postura menos agresiva.

En mi caso, muchas rutas largas han sido mixtas: un tramo de carretera para salir de la ciudad y luego caminos de tierra. Ahí es donde una bici de montaña con opción de bloquear la suspensión ha sido oro.

¿Carretera, pista o mixto?

Según el tipo de superficie, tendrás una pista clara sobre qué bici encaja mejor:

  • Mayoría carretera: te interesa una bici pensada para asfalto, ruedas más finas y postura más eficiente.
  • Mayoría pista o caminos: la bici de montaña, gravel o híbrida empieza a ganar puntos.
  • Terreno mixto real: si eres de los que sale por asfalto y termina en montaña (o al revés), una bici versátil te va a ahorrar muchos dolores de cabeza.

Cuanto más claro tengas este punto, menos posibilidades tienes de equivocarte al elegir la bici.


2. Tipos de bicicletas: montaña, carretera o híbrida

Aquí viene una de las decisiones más importantes: qué tipo de bicicleta elegir para tus rutas largas.

Bicicleta de montaña adaptada (como la que uso)

Yo he usado durante mucho tiempo una Orbea de montaña que me encanta por dos motivos:

  • Es ágil y rápida, se mueve bien tanto en caminos como en zonas más técnicas.
  • Puedo quitarle la suspensión o ponérsela con un botón en el manillar.
    • Con suspensión activa, voy cómodo en montaña y caminos irregulares.
    • Con la suspensión bloqueada, la bici responde mejor en carretera y cada pedalada aprovecha más la energía.

Una bici de montaña bien ajustada puede ser una excelente opción para rutas largas si:

  • Haces bastante tierra, senderos o pistas.
  • Valoras la comodidad sobre la máxima velocidad.
  • Te gusta tener un punto extra de control en bajadas.

Eso sí, ten en cuenta que suelen ser algo más pesadas y menos eficientes en liso que una de carretera pura.

Bicicleta de carretera más ligera para asfalto

Si la mayoría de tus rutas largas son por asfalto:

  • Una bici de carretera puede ser tu mejor aliada.
  • Son ligeras, rápidas y están diseñadas para mantener buena velocidad durante muchos kilómetros.

Ventajas:

  • Mejor rendimiento en velocidad.
  • Postura pensada para ser eficiente pedaleando largo tiempo.
  • Ruedas más finas que ruedan muy bien en asfalto.

Inconvenientes:

  • Sufren en tierra y caminos rotos.
  • Menos polivalentes si quieres combinar montaña y carretera.

Bicicleta híbrida o gravel para versatilidad

Entre ambos mundos están las bicis híbridas o gravel:

  • Ruedas más anchas que las de carretera, pero más rodadoras que las de montaña.
  • Postura cómoda.
  • Ideales si haces muchas rutas largas mixtas con asfalto y caminos de tierra compacta.

Si, como a mí, te gusta salir por carretera, meterte por pista y no pensarlo demasiado, este tipo de bici puede ser un punto medio muy interesante.


3. Características clave que debe tener tu bici

Una vez tienes claro el tipo de bici, toca mirar los detalles que de verdad marcan la diferencia en rutas largas.

Cuadro y geometría para comodidad en largas distancias

Para rutas largas, el cuadro debe ayudarte a ir cómodo muchas horas, no solo a ir rápido:

  • Geometría más relajada, que no te obligue a ir demasiado “doblado”.
  • Talla correcta: una talla mal elegida es receta segura de dolor de cuello, rodillas o espalda.
  • Si puedes, prueba la bici antes o pide asesoramiento con tus medidas (altura, entrepierna).

Yo he notado mucho la diferencia entre una postura algo más erguida y otra demasiado agresiva: cuando vas “muy de carreras”, lo pagas más rápido en rutas largas.

Suspensión: cuándo sí y cuándo no

La suspensión es una de las grandes dudas en rutas largas:

  • En montaña o caminos rotos:
    • La suspensión delantera (e incluso trasera en dobles) te salva brazos, hombros y espalda.
    • Vas más cómodo y controlas mejor la bici.
  • En carretera o pistas muy lisas:
    • Demasiada suspensión hace que “pierdas energía” en cada pedalada.
    • Por eso, poder bloquear la suspensión, como hago yo con mi Orbea, es un plus brutal:
      • En montaña: suspensión activa.
      • En carretera: suspensión bloqueada para rodar más rápido.

Si sueles hacer rutas largas mixtas, plantéate seriamente una bici con opción de bloquear la suspensión.

Neumáticos, peso y componentes de calidad

Otros puntos clave:

  • Neumáticos:
    • Más anchos = más agarre y comodidad, menos velocidad.
    • Más finos = más velocidad, menos comodidad y agarre en tierra.
    • Busca un equilibrio según tu terreno principal.
  • Peso de la bici:
    • Una bici excesivamente pesada se nota muchísimo a partir de ciertos kilómetros.
    • No hace falta lo más top, pero sí evitar pesadas “de paseo” si tu idea es hacer rutas largas.
  • Componentes (cambios, frenos, etc.):
    • Unos buenos cambios te permiten gestionar mejor las subidas y el cansancio.
    • Los frenos (de disco, a poder ser) dan seguridad, sobre todo en bajadas largas.

Equipamiento extra: repuestos, herramientas y comodidad

Una cosa que aprendí a base de sustos: lleva siempre repuestos y herramientas básicas:

  • Cámara de repuesto o kit tubeless.
  • Bomba o bombonas de CO₂.
  • Multiherramienta.
  • Tronchacadenas o eslabón rápido, si puedes.

Hubo rutas en las que me “flipé” al planificar, me metí lejos sin pensar en la vuelta y no iba preparado. Desde entonces, siempre salgo como si algo pudiera romperse en cualquier momento… porque pasa.


4. La preparación que marca la diferencia

La bici es solo la mitad de la ecuación. La otra mitad eres tú.

Estado físico, planificación de ruta y evitar el cansancio

Una de las cosas más difíciles en rutas largas no es la bici, es el cansancio:

  • Si no estás en forma o te pasas de ambicioso con la ruta, lo vas a notar.
  • A mí me ha pasado: rutas mal planificadas, demasiados kilómetros o demasiado desnivel y al final vas arrastrándote.

Para evitarlo:

  • Empieza con rutas más cortas y ve subiendo la distancia poco a poco.
  • Mira el desnivel total antes de salir, no solo los kilómetros.
  • Ten un plan B por si te quedas sin fuerzas (recorte de la ruta, vuelta por otro sitio, etc.).

Pruebas y ajustes antes de la ruta larga

Antes de ponerte un súper objetivo:

  • Haz varias salidas de prueba con la bici ya configurada (altura del sillín, posición del manillar…).
  • Ajusta lo que no te convenza: si algo duele a los 20 km, imagina a los 80.
  • Prueba también el equipamiento y la hidratación/comida que vayas a llevar.

Piensa que una bici perfecta pero mal ajustada se siente peor que una bici normal bien adaptada a ti.


5. Checklist rápida antes de lanzarte

Esta es la parte práctica: qué revisar y qué llevar justo antes de tu ruta larga.

Qué revisar el día D

Antes de salir:

  • Presión de neumáticos correcta.
  • Frenos respondiendo bien.
  • Cambios funcionando sin saltos raros.
  • Cadena limpia y lubricada.
  • Suspensión ajustada (o bloqueada, si vas por carretera).

Yo dedico siempre unos minutos a esto porque prefiero perderlos en casa que tener un problema mecánico a mitad del campo.

Qué llevar contigo para ruta larga

En tu mochila, riñonera o bolsas:

  • Agua suficiente (bidones o mochila de hidratación).
  • Algo de comida: barritas, frutos secos, geles, etc.
  • Móvil con batería, y a ser posible mapa/ruta descargada.
  • Kit básico de herramientas y repuestos (desde que me quedó claro que “nunca se sabe qué puede pasar”, esto es obligatorio para mí).
  • Algo de dinero o tarjeta, por si necesitas parar en algún sitio.

Con esto, tu bici para rutas largas no es solo “la mejor”, sino también la más preparada.


6. Preguntas frecuentes sobre elegir bici para rutas largas

¿Una bicicleta de montaña puede servir para rutas largas en carretera?

Sí, totalmente. Yo mismo uso una bicicleta de montaña en rutas donde hay bastante carretera. Lo clave es:

  • Llevar neumáticos adecuados (no demasiado agresivos).
  • Si puedes, bloquear la suspensión para no perder energía.

¿Cuándo conviene retirar o bloquear la suspensión para una ruta larga?

  • Si vas a hacer principalmente asfalto o pista muy lisa, lo ideal es llevar la suspensión bloqueada.
  • Si el terreno va a estar roto, con baches o piedras, es mejor activarla para cuidar tus articulaciones y tu espalda.

¿Qué características debe tener una bici para rutas de más de 100 km?

  • Cuadro cómodo y talla correcta.
  • Peso razonable (no hace falta lo más ligero del mundo, pero tampoco un “tanque”).
  • Buenos desarrollos para subir sin morir.
  • Neumáticos adecuados al terreno principal.
  • Componentes fiables y frenos seguros.

¿Qué equipo y repuestos son imprescindibles?

Como mínimo:

  • Cámara o kit de reparación.
  • Bomba.
  • Multiherramienta.
  • Algo de comida y agua.
  • Móvil y, si puedes, algo de dinero.

¿Cómo evitar quedarte sin fuerzas en una ruta larga?

  • No “te flipes” con la ruta: ajusta los kilómetros a tu forma física actual.
  • Come e hidrátate durante la ruta, no solo al final.
  • Descansa cuando lo necesites y dosifica en las subidas.

Conclusión

Elegir la mejor bici para rutas largas es una mezcla de conocerte a ti, entender qué tipo de rutas haces y escoger una bici que encaje con ese uso real. Da igual que sea una montaña versátil como la Orbea que uso yo, una carretera pura o una gravel: lo importante es que te lleve lejos con seguridad, comodidad y ganas de repetir.

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